
Mauricio Pulgar es el presidente de nuestro sindicato creado en el 1971
SINDICATO DE DULCEROS TERMINAL PLAZA LA LIGUA
El sindicato de dulceros conocido en la actualidad como “del Terminal “por tener su lugar de venta autorizado en el actual recinto rodoviario ,perteneciente a la empresa TUR_BUS, ubicado en la calle Papudo n° 485 de la ciudad de La Ligua, la fundación de este sindicato se remonta al año 1971, cuando por decisión unánime de todos los dulceros de la ciudad de La Ligua, se decide formar la agrupación, esto como una forma de estructurar peticiones y demandas a las autoridades, el númeroactual de asociadoses de 21 socios aproximados. Los cuales eligen a sus dirigentes por un periodo de 2 años.
Este sindicato cuenta entre sus socios con aquellos pioneros, que al visitar La Ligua ya hace varias décadas atrás forman la cara visible de la tradición dulcera, esparcidos por la antigua plaza de armas, las esquinas, el comercio, el banco o cualquier “picada”, ofreciendo sus pasteles a sus “caseros”. Al terminar la construcción del actual terminal de buses y al encontrarse organizados se determinó su instalación definitiva en el lugar actual, considerándose este acto por muchos de los socios del sindicato, como un hecho histórico trascendental.
PRINCIPALES FOCOS DE VENTA ANTES DE LA INSTALACION EN EL ACTUAL RECINTO
- Portales n° 555, Fuente de Soda(ex.Pantera)
- Calle Polanco, frontis de antiguo restaurante, hoy supermercado Tropezón
- Serrano n° 485 toda la cuadra entre Ortiz de Rozas y Portales, frente a la Plaza
- Frente al Parque Artesanal
- Santa Teresa, antes calle 26 de noviembre, frente al Liceo Pulmahue
- Calle Gohenechea frente a textil Baltra
- Calle Papudo frente a Hotel Chile
- Terminal de Buses Interprovincial provisorio al lado de Banco Estado
PRINCIPALES HECHOS HISTORICOS DEL SINDICATO
- Como unió de los principales hechos históricos del sindicato se caracteriza la realización de la primera feria del juguete, organizada por los dulceros, permitiendo ofrecer una gran variedad de productos a bajo costo a toda la población comunal, teniendo en consideración además el buen nivel de convocatoria logrado con esta actividad y el posicionamiento de la organización en la comunidad, esta se realizó en el año 1986.
- Como un logro importante se destaca la primera entrega de regalos y onces en la navidad para los hijos de los socios del sindicato, esto provoca una mayor unidad entre los dulceros ya que se ampliaba la cobertura de beneficios a la familia de cada socio, conociendo y compartiendo en un grato ambiente de compañerismo.
- Como un acontecimiento histórico importante se destaca además la instalación definitiva de los dulceros de La Ligua en el actual terminal de la empresa TUR-.BUS, lo cual ha permitido mejorar sustancialmente el servicio y la atención a los visitantes de la ciudad, la publicidad del producto, la mantención de la tradición y el ingreso estable a mas de 30 familias que trabajan allí.
CRONOLOGIA DE LA ANTIGÜEDAD EN LA VENTA DE DULCES
NOMBRE AÑO INICIO ACTIVIDAD
Patricio Abbot 1965
Patricio Bacho 1968
Daniel González 1968
Carlos Araya 1970
Pascual Arredondo 1973
Luis Valdivia 1975
MaríaHernández 1975
Perla Valdivia 1976
Alfonso Oyanedel 1982
Mauricio Pulgar 1983
Jorge Vergara 1984
Iris Salas 1984
Fernando Molina 1984
Samuel Silva 1984
Erika Ossandón 1984
Arturo Verdugo 1984
Héctor Olivares 1985
Aurora Salinas 1989
Luis Juica 1989
Patricio Mesa 1989
Blanca Martínez 1989
LOS DULCES: HISTORIA DE UNA FAMOS TRADICION LIGUANA.
La Ligua es conocida en Chile entero no solamente por sus temblores y tejidos, sino también por sus dulces. Diariamente, un verdadero ejercito de dulceros se disemina por la quinta región, llevando los exquisitos alfajores, los albos merengues, los ricos mantecados y los sabrosos empolvados, chilenitos, palitas y mil hojas, reza un folleto turístico de La Ligua, editado en 1992.
Comencemos diciendo que estamos comenzando una investigación exhaustiva sobre el origen de los dulces liguanos, Primeramente hay que mencionar que están insertosen las tradiciones coloniales, en que la repostería era muy usadapor las monjas en los conventos como un medio para obtener recursos, las religiosas eran muchas y su mantenimiento resultaba costoso “había tantas monjas en las Agustinas, que la abadesa doña Agustina de Butinza escribía al reyel 4 de mayo de 1775 que las de velo negro llegaban a 68 y las de blanco a mas de 40, y que como tenían derecho a 2 criadas y 2 seglares, se gastaban enormemente y había un bullicio que impedía el sosiego, por lo cual pedía se redujese el numero”
Ellas que provenían de diferentes regiones de España, conocían recetas destinadas a fabricar esos delicados productos, que podían conservar el sabor y aroma por un buen tiempo, habrían traído y creado, o introducido esta experiencia de agradable sensación gustativa en el paladar de los chilenos.
La segunda versión está basada en conversaciones con liguanos que ido alimentando la tradición oral, entre las que destacamos las sostenidas en varias oportunidades con don Jorge Delgado Valdevenito, hombre querido y respetado en La Ligua por su entrañable amor a la cuidad y su historia, y corroborado por otros dulceros, como don Raúl Veas, un fabricante de gran respeto, pues se inicio hace unos 80 años y recibió la cultura tradicional em ese campo de su madre, la señora Aurora Veas.
La versión de Delgado, se fue confirmando por lo que contaba su padre Francisco Delgado, un importante profesor primario y hombre publico, Jorge, en su niñez vivió escuchando estas historias y saboreando los exquisitos dulces de las Brito y de las Vilches, que hasta el momento son consideradas como las primeras precursoras. El origen de la industrialización de los dulces, es pues femenino, aunque entre ellas estaban las manos de un santo varón, su maestro pastelero: don Juan Arancibia, un liguano de un carácter muy especial, pero dotado de una gran sabiduría.
A fines del siglo pasado (1832) los ricos yacimientos mineros de Chañarcillo y Tres Puntas, comenzaron a declinar, lo que produjo migraciones hacia el sur. Una oleada de estas proveniente de Copiapó llego a La Ligua, la puerta de entrada al sur. Así se avecindaron en nuestra ciudad de La ligua, familias como los Brito, los Humeres y los Mondaca. La familia Brito se empezó a destacar por una habilidad poco conocida, los dulces, Hay que tener presente que, en este tiempo, La Ligua era una aldehuela de calles polvorientas con una población cercana a los dos mil habitantes, en que la mayoría de los niños andaban descalzos y muchos usaban todavía ollas y platos de greda. Las hermanas Brito eran dos: Luzmira que nunca se caso y doña Lolo. Tenían un maestro pastelero, que al parecer era el dueño de una formula especialpara fabricar dulces. Era tan bueno que no había que explicarle nada. Estudiaba todo el asunto y lo hacia bien “El secreto del dulce está en la elaboración y no solo en los ingredientes solía decir y era capaz de obtener un sabor tan tenue y delicioso, que enriquecido por el aspecto agradable que conservan aun los dulces mas renombrados. Esa formula secreta es una de las tantas leyendas que rodean a esta hermosa tradición. Otros dicen que el especial sabor provendría del aire o del agua. Han hecho dulces con maestros pasteleros liguanos en otras partes del país, pero con resultados insatisfactorios.
El maestro del que hablábamos se llamaba don Juan Arancibia, piadoso, muy beato y de robusta corpulencia. Don Juanito llevo a tal punto su gracia, que las emprendedoras hermanas Brito decidieron vender los dulces a gran escala, así, que empezaron a fabricar y enviar dulces a Valparaíso y Santiago, eso debió haber ocurrido por allá por los años 1930 a 1935. La receta se comenzó a difundir entre otras familias como los Cosmelli, Veas, la señora Albina Figueroa, la señora Elba, familia Tordecilla. El punto de venta principal fue naturalmente la estación de ferrocarriles, donde un enjambre de vendedores, principalmente mujeres, los vendían luciendo primorosos delantales blancos. A través de los trabajadores la formula se fue expandiendo y enriqueciendo. Actualmente no existe una receta fija, pero todas, cual más cual menos, provienen de una misma rama. Aunque todas las generaciones han ido enriqueciéndola, con nuevas fórmulas, novedosos aspectos, impecables texturas y algunos matices en las formas y el sabor, lo que hace de acuerdo a esto, se hayan originado diferentes categorías que satisfacen, desde el fino paladar de un obispo hasta el apetito del trabajador mas sencillo. Ahora habrá unas 22 fabricas autorizadas y una media docena clandestina.
Don Raúl Veas nos recuerda esas lejanas décadas “El oficio lo comencé hace 62 años (1942) en esos años no teníamos nombre ni patente, al comienzo mi madre hacia los dulces los días lunes y el día martes pescaba el canasto y los iba a vender a Valparaíso y los jueves estaba de vuelta, con el tiempo empezaron a pasar menos trenes, disminuyendo las ventas notablemente. Cuando se elimino el tren de Valparaíso a Santiago fue el descalabro para todo quienes vivían de la industria del dulce. Había que buscar una solución, en mi caso la solución fue mejorar la calidad de mis productos y hacerlos exclusivos. Seguí ocupando el mismo manjar de antes con leche natural de chacra San Pedro. Aunque cada dulce sale más caro, el cliente queda satisfecho y completamente conforme. La misma solución la tomo Dulces Elba y don Carlos Cosmelli. Al principio de la crisis de los dulces yo pertenecía a la cámara de comercio, era el único pertenecientes a los fabricantes de dulces, nunca pudimos formar un sindicato, nadie confiaba en nadie, basado en el dicho “cada uno se rasca con sus propias uña” en cambio los dulceros de ruta están agrupados y han luchado juntos.
En las siguientes décadas los dulces de La Ligua fueron ganando mas prestigio, ocupando formas artesanales en su confección y llegando a ocupar el primer lugar en la tradición dulcera chilena, seguidos muy de cerca por los dulces de Curacaví, Melipilla y las tortas de Curicó.
A través de su historia el dulce a experimentado algunos cambios producidos naturalmente por efecto de la oferta y la demanda. Desaparecieron los Príncipes, los dulces de Chagual, los borrachos, los dulces de Chancaca y los dulces de Grasa (¿Agras?).
Hace poco tiempo surgió la amenaza de un cambio radical que fue resistido por los dulceros, había que embolsar los dulces en bolsas de plástico, es decir, exponer al mínimo el contacto con el consumidor, con sus correspondientes etiquetas que contenían información sobre los ingredientes ocupados en la elaboración, su fecha de fabricación y vencimiento. Los liguanos alegaban que así perdía su calidad y “productos tradicionales”
El Servicio Nacional de Salud, por su parte esgrimía el argumento de que en el caso de otros centros productores de pastelería como Curacaví y Curicó se estaba haciendo obteniendo un producto mejor presentado y cuyas ventas no solo habían aumentado, sino que se habían expandido a todo el país a través de su venta en supermercados. Finalmente, el problema fue resuelto, suspendiendo su envasado hasta nuevo aviso, ante la satisfacción de las autoridades y la comunidad en general. Los folclóricos canastos artesanales de mimbre fueron reemplazados por canastos cajas construidos en acrílico, que según el Servicio Nacional de Salud Pública eran menos románticos, pero mucho máshigiénicos, la ciudadanía y los dulceros aceptaron este cambio solo después de la furibunda oposición, también se empezó a utilizar pinzas, corbata, gorro e impecable delantal blanco, en el sector centro-terminal. Los dulceros vendedores de la carretera siguieron siendo mas libres y acudieron a ingeniosos mecanismos modernos de publicidad, como imágenes de madera, desechados de los grandes negocios del centro, como el sonriente Pollo Fuentes de la entrada de la cuidad de La Ligua, que agitaba sus manos activado por un hilo que movía con el pie el dulcero, cómodamente instalado en su vehículo.
Los que se colocan a los lados de ruta crearon el sistema de agitar colores de bolsas de plástico y plumeros de papel de volantín, que agitan con entusiasmo y llaman la atención de los automovilistas, exponiéndose a eventuales accidentes, como ya han ocurrido.
Así estos albos personajes se hicieron parte del paisaje de los alrededores de La Ligua, creando una verdadera tradición que sorprende a los turistas y da trabajo a una gran cantidad de gente que toman parte de las distintas etapas para la fabricación de un auténtico dulce Liguano.
Constantemente estamos leyendo en la prensa nacional, artículos sobre esta costumbre tan sencilla y tan buena.
Pilar Garay, liguana de buena cepa, en su folleto “Recordando Nuestras Raíces” (1986) nos relata “Los niños y mejieres se deleitaban con quequitos de higo seco, dulces de las Brito, las Vilches y otras que vendían frescas y perfumadas palitas, suaves empolvados, riquísimos príncipes, empanaditas rellenas con alcayota y otros prodigios de repostería liguana y que ha hecho a La ligua tan famosa.
Hay que considerar el punto de vista de don Abelardo Aliste en su libro “Hierro Viejo” publicado en 1963 y que narro vivencias de principio de siglo , nos informa que los dulces de La Ligua provendrían de la época dorada de Petorca y Hierro Viejo “En aquella venturada etapa de Petorca, que incluye también a Hierro Viejo, sucedió en tal punto del devenir del tiempo que aflorara excedidamente un saldo de alta consideración de estos productos de pastelería, que fue necesario colocarlos en otros mercados, aunque fueran en pueblos de mediana significación urbanística como La Ligua, de donde pasaron a La Calera.
Ahora habrá unas 20 y tantas fabricas autorizadas y una media docena clandestinas. En Placilla se están fabricando la mayor cantidad de dulces diarios, llegando a sobrepasar los 10.000 dulces diarios que son llevados hacia el norte; Chañaral, Los Vilos, La serena Coquimbo.
REMEMORANDO EL PASADO
FERROCARRIL AL NORTE
Para las actuales generaciones, la ex estación de ferrocarriles puede que no tenga un significado de importancia, e incluso hasta constituir un sitio desagradable, donde ocasionalmente se ubican los circos, juegos populares y ciertos vendedores ambulantes que a veces obstruyen el paso de algún funeral, especialmente cuando se trata se habitantes de La Ligua de antes , que conocieron la importancia de una estación, que incluso, a veces era el único nexo que tenían con la capital de la república, con las noticias y el quehacer comercial de una época que ya quedo sepultada en el pasado.
El ferrocarril al norte, tuvo tanta importancia y trascendenciaen alguna época del pasado, particularmente en su primera mitad, que la mayoría de los habitantes de esta tierra, le rendian una especie de pleitesía, al punto que incluso hasta nuestros días, una de las calles de Cabildo fue bautizada como “Ferrocarril”. Recordemos sobre el particular que el trazado de la línea férrea en los albores del siglo XX, en dirección al norte, partía de La Calera, pasando por Catapilco, El Rayado, La Ligua, Cabildo y Las Palmas, para enfilar a Tilama, Illapel y otros sectores del Norte Chico, hasta llegar a La Serena. En consecuencia, sin perjuicio de la trascendencia comercial de este medio de transporte, la vida local provinciana, dependía en alguna medida de la estación de ferrocarril. Nuestros vecinos de la tercera, tuvieron el privilegio de conocer, no solo las palomitas que con sus albos delantales proveían de dulces y alfajores a estos distinguidos viajeros, sino mas bien apreciar, que parte importante de la vida social de la época, rondaba en los carros de un tren. “Los Carrunchos” como sarcásticamente se les denomina a los trabajadores de la empresa de Ferrocarriles del Estado, se impregnaron con el entusiasmo de su institución, que muchos de ellos, cuando algunas estaciones comenzaban a desaparecer, también sus vidas tuvieron un vuelco, y no pocos murieron de pena al ver extinguida su fuente laboral, sumando a ello el impacto que provoco en sus existencias y quiebre de una vida llena de emociones y aventuras, a lo largo y ancho de nuestro país.
A pesar de que hoy día ya no constituye un paseo, ni mucho menos una entretención, puesto que la empresa de Ferrocarriles del Estado cada dia incrementa mas sus dificultades económicas; transitar por aquel lugar donde se ubicaba la estación de ferrocarriles de La Ligua, no es difícil imaginar un lugar repleto de pasajeros, vendedores, comerciantes y palomitasque se aglutinaban frente a sus caseros, lo que n os trae a la memoria una ciudad que aun con sus calles de tierra y sus casas de adobe, también podía darse el lujode soñar con grandes cosaslas que se podían obtener con el solo hecho de visitar un andén.
